top of page
Buscar

Lo que trabajar en Dubái me enseñó sobre mentalidad de negocios y clientes premium

  • Foto del escritor: Sonia Vigand
    Sonia Vigand
  • 7 jul
  • 1 min de lectura

Cuando las personas hablan de Dubái, normalmente piensan en lujo, arquitectura o grandes oportunidades de negocio.

Sin embargo, la lección más valiosa que me llevé de esa ciudad no tuvo relación con ninguno de esos aspectos.

Fue una lección sobre mentalidad.


Con el tiempo entendí que, en muchos entornos profesionales, la palabra "no" rara vez representa una decisión definitiva. Con frecuencia significa "todavía no", "no de esta manera" o simplemente "aún no hemos encontrado el enfoque adecuado".


Ese cambio de perspectiva modificó por completo mi manera de negociar, comunicar ideas y construir relaciones profesionales.

También comprendí que la persistencia, por sí sola, no siempre es suficiente. En muchas ocasiones, obtener un "sí" no depende de insistir más, sino de reformular la propuesta, entender mejor las prioridades de la otra parte y encontrar una solución donde ambas partes perciban valor.


Las negociaciones más exitosas que he vivido no fueron aquellas donde alguien cambió de opinión de un día para otro. Fueron el resultado de consistencia, credibilidad y una comunicación capaz de evolucionar con el tiempo.

Curiosamente, esa misma mentalidad terminó abriéndome muchas puertas en Panamá.


Porque, independientemente del país o de la industria, las relaciones profesionales más sólidas suelen construirse cuando dejamos de intentar convencer y empezamos a entender cómo crear valor para ambas partes.


Quizás esa sea una de las lecciones más importantes que aprendí trabajando en un entorno internacional: los mejores acuerdos rara vez nacen de la presión. Nacen de la capacidad de replantear una conversación hasta que ambos lados encuentran una buena razón para decir que sí.

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


bottom of page